Después de 4 años de estar haciendo las cosas para “facilitar” o “enseñarle a hacerlo”, en ocasiones se me olvida que mi hijo puede hacer todo por sí mismo. Quizá no cómo yo lo haría, pero de eso se trata, de que él lo haga.

Es importante brindarle esa oportunidad de sentirse independiente, de mostrarse a sí mismo sus capacidades para que en el momento en el que aparezca el monstruito del “no puedo”, tenga las herramientas para vencerlo rápidamente.

Este terrible monstruito ha aparecido en muchas ocasiones, seguramente a tus peques también, por lo que es mejor estar preparado para cuando llegue.

niño recortando solo con tijeras

La última vez que nos visitó fue mientras armábamos un lego que recibió de regalo por su cumpleaños. Era necesario juntar 6 piezas y hacerlo 4 veces para que obtener las alas de una nave. Yo tomé unas piezas para mostrarle cómo hacerlo y él armó otras. Para cuando intentó hacerlo la tercera vez, se le complicó un poco y empezó a desesperarse. Diciendo en voz alta “no puedo hacerlo”, “es muy difícil”, lo interrumpí para que se detuviera y le comenté “cuando algo es difícil y no puedes hacerlo, no importa, a veces es necesario detenerse, mirarlo de lejos para obtener una nueva perspectiva y así volver a empezar”.

Claro que no me escuchó las primeras 3 veces, pero al final lo hizo. Frente a él estaban 3 alas de la nave completas, 2 de las cuales él armó y las 6 piezas que le faltaba ensamblar. Le pregunté “¿cómo es que dices que no puedes si ya has armado estas 2?” “Vamos, gritando no logras nada, las otras las armaste en silencio”.

Cuando comprendió lo que había pasado, me volvió a pedir que le enseñara cómo hacerlo y así pudo ensamblar las piezas que necesitaba.

Cuando hablamos sobre enseñar a niños a hacer las cosas, es importante recordar que el resultado no es lo importante, sino el proceso, pues nosotros les estamos enseñando a hacer algo en específico esperando que logren trasladar ese conocimiento a nuevas problemáticas a las que se enfrentarán y que quizá no estemos ahí para ayudarles.

Así, si empezamos a dejarlos hacer las cosas por sí mismos, se volverán más independientes y nosotros como padres recibiremos más amor en el futuro, pues ellos sabrán que desde siempre confiamos en ellos y sabemos que pueden lograr lo que se propongan.

papá e hija cocinando juntos, cada quien cortando verduras