“Vuelve a tu centro” es lo que le digo a mi hijo cuando pierde el control y empieza a llorar o a gritar, lo tomo de los brazos o de las manos y le pido que respire conmigo, inhalo profundo y exhalo, le indico como respirar para que se normalice su respiración y al cabo de unos minutos, el problema no se ha ido, pero por lo menos él ya no está en drama.

Volver al centro es una forma de decir: recupera el control para continuar, no se trata de desacreditar a mi hijo y restar importancia al motivo que originó el drama, sino todo lo contrario, permitir que retome el control para que con palabras pueda explicar qué es lo que le está pasando.

niña enojada haciendo berrinche

Hasta hace unos cuantos meses mi hijo no podía explicar con palabras todo lo que le pasaba, pero esta técnica la he estado usando desde hace mucho y es una gran ayuda para hacer que los gritos duren menos, además de enseñarle que él tiene el poder de calmarse y poder expresar mejor lo que le pasa. Ahora ya habla y una vez que logra dejar de gritar, puede decir que es lo que sucedió, y es ahí cuando empieza la negociación si es un drama o los apapachos si fue un golpe.

En más de una ocasión he visto a adultos que pierden el control y les resulta prácticamente imposible volver a su centro, a sí mismos, por lo que es importante enseñar desde pequeños a hacerlo. Todos pueden lograrlo, tal vez algunos les cueste más que a otros, pero con la práctica constante (y a esta edad vaya que hay muchas ocasiones para practicar) podrá desarrollar esta útil habilidad para recobrar la paz y concentrarse en lo que necesitan.

Tal vez de adulto no perderá el control de esta forma, pero en la vida diaria nos enfrentamos a situaciones que nos descontrolan, sobre las que no podemos intervenir, pero recordar que tenemos el control de nosotros mismos, siempre nos da la seguridad de que podemos salir adelante de toda adversidad.