¿Por qué tanta insistencia en que los niños aprenden con el ejemplo? ¿Acaso está mal lo que les enseño a mis peques? Son algunas de las preguntas que me han llegado a la cabeza cuando escucho que los niños aprenden viendo a los demás.

No me cabe la menor duda que la repetición no es tan efectiva como el ejemplo, sin embargo, a lo largo de estos 4 años que he sido padre, he tenido que vivir en una constante reflexión sobre las cosas que hago y las que no hago, para saber si los valores, las acciones y las formas en que actúo son las que quiero heredar a mis peques.

mamá e hijo

Sin lugar a duda, nuestra personalidad es la mayor herencia que podemos dejar a nuestros peques y es por ello que se vuelve tan importante estar conscientes de ello, porque aunque no lo queramos o siquiera lo hayamos pensado, la forma en que nos comportamos es cómo nos recordarán cuando ya no estemos en este mundo.

Y no quiero sonar fatalista, sino invitar a reflexionar sobre la manera en que interactúas con tu familia y contigo mismo, pues si algo que me quedado claro, es que los niños están en todo y no se les escapa nada a su atención.

Hay un dicho popular que dice “lo que te choca te checa”, lo que quiere decir que aquello que te molesta en el otro es porque tú también lo haces. Me he encontrado en varias ocasiones que al pedirle a mi hijo me ayude en alguna tarea, el me responde “ahorita” y no hace nada. Es una de las cosas que más me desespera que haga. Sin embargo, desde que tengo memoria, es algo que yo también hago, y mientras escribo estas palabras me llegan a la mente miles de recuerdos de yo respondiendo lo mismo a mi mamá.

Cuando me enteré que iba a convertirme en padre, el mayor temor que me invadió fue no poder enseñarle a ser una buena persona, por lo que entré en un gran debate sobre las cosas que hacía y las que había dejado de hacer, para poner en balanza sobre lo que yo creo que es bueno, útil, adecuado, aceptable y aquello que no lo es.

En este ejercicio de reflexión, uno tiene que ser muy sincero y dejar los prejuicios atrás, reconocer cuales son los valores propios y cuales son los que queremos que perduren. Dejando de lado los convencionalismos y lo correcto socialmente, es necesario identificar lo bueno y lo malo para así poder tener una visión objetiva.

¿Qué cosas te has cuestionado si está bien enseñarle a tus hijos? Comparte con nosotros tus ideas.