mamá trabajando en casa u oficina.

Los tiempos modernos exigen que los padres estén trabajando jornadas laborales muy largas, ya sea en oficina, en casa o en ambos, por lo que es frecuente encontrar a padres que trabajen más de 14 horas con tal de sacar adelante a su familia.
No podemos juzgar a nadie que se encuentre en esta situación porque la economía contemporánea no está para andar escatimando esfuerzos ni tiempos. Sin embargo, es frecuente escuchar a estos padres quejarse de la falta de tiempo para compartir con su familia todo lo que han conseguido por tanto tiempo trabajando.

  • papá satisfecho después de terminar de trabajar
    ¿Acaso es más importante el trabajo que la familia?
    En lo personal, no creo que sea más importante, pero es necesario encontrar un balance en el que se pueda realizar una vida familiar adecuada sin descuidar las obligaciones laborales. No obstante, creo que hay tiempo para todo y en algunas ocasiones habrá que darle prioridad al trabajo y en otras a la familia.
    Por ello en esta entrada quiero exponer algunas de las enseñanzas que les transmitimos a nuestros hijos cuando trabajamos duro y un poco más del tiempo que nos agradaría:
  • Responsabilidad: Cuando aceptas un empleo, aceptas los retos que éste implica. No renunciar a los retos y actividades por el simple hecho de que quitan tiempo es una forma de demostrar a nuestros hijos que somos personas de fiar, que pueden confiar en nosotros cuando decimos que vamos a hacer algo. De esta forma nuestros hijos verán que cumplir es más que sólo entregar, sino que es parte de un proceso.
  • Compromiso: Ser una persona cuya palabra tenga valor no es sencillo y enseñar a nuestros hijos a convertirse en este tipo de personas es aún más difícil. Sin embargo, al mostrar pasión y entrega hacia nuestras actividades laborales les demostrará que si hacemos las cosas con el corazón, las recompensas serán grandes y la satisfacción aún mayor.
  • Solidaridad: El trabajo usualmente no es labor de una sola persona, y menos cuando se tiene que hacer tanto, por tal motivo, trabajar en un equipo es primordial para alcanzar grandes metas. Cuando logramos resolver problemas y conflictos con ayuda de un equipo y les contamos a nuestros hijos cómo lo hicimos y que fue gracias al trabajo colaborativo, estamos enseñando el valor de respetar y aceptar las ideas que son diferentes a las nuestras e incluso de promover el diálogo entre nuestros compañeros.
  • Autodisciplina: A casi nadie le gusta trabajar hasta altas horas de la noche, sin embargo, habrá ocasiones en que sea necesario, en otras habrá que faltar a alguna reunión que teníamos mucho interés de asistir, pero siempre bajo la mira cumplir nuestras metas y no desistir hasta terminar. Este es un gran ejemplo de la determinación y voluntad que los padres demuestran al culminar sus actividades laborales.
  • Perseverancia: Habrá más de una actividad que nos demande más de un intento o tener que convencer a los demás para hacer las cosas de manera diferente, lo importante, es demostrar que al no rendirse uno puede lograr lo que quiere, tal vez con más intentos de lo que uno quisiera, pero lo logrará. Ser perseverante demuestra autodeterminación y automotivación para llegar al fin y poder sentirse satisfecho con el esfuerzo propio.

Mamá y papá, padres en equipo de trabajo.
Todo depende del cristal con el que se mire, por lo que ser padres que trabajan mucho no es necesariamente algo malo, lo importante es mirar las cosas de forma positiva, ya que en cada acción que realizamos hay una lección para enseñar a nuestros hijos.
¿Qué otros valores creen que les enseñamos a nuestros hijos con el trabajo diario? No olviden compartir sus opiniones y éste artículo con aquellos padres que en ocasiones trabajan de más.