Definitivamente, el lugar que ocupamos entre nuestros hermanos no es una decisión que nosotros podamos tomar, pero la actitud que tomamos hacia cada uno de ellos, si lo es, sin embargo, es algo que se hace con el tiempo, pues cuando somos pequeños aún no tenemos la madurez para entender todo lo que implica ser hermanos.

Por eso, es responsabilidad de nosotros, los padres, enseñar a nuestros peques a cómo actuar con sus hermanos menores, pues lo que todos queremos es que tengan una buena relación.

hermano mayor sosteniendo a su hermano recién nacido mientras está sentado en el piso

En mi experiencia como padre de un nuevo hermano mayor, me he dado cuenta que las cosas cambiaron de una manera diferente a lo que esperaba, pues mientras mi esposa estaba embarazada, él se mostraba sensible e irritable, por lo que pensé en más de una ocasión que la llegada de su hermanita podría ser más complicada. No obstante, desde que ella está con nosotros, él se ha portado muy bien. Por supuesto que requiere atención, pero nada diferente a la que ya requería ni a la que cualquier otro niño de 3 años podría necesitar.

¿Cómo lo ha tomado? Desde mi perspectiva lo ha tomado de una manera muy madura, quizá mucho mejor de lo que creí. Eso sí, hay un par de puntos que leí para estar preparado y hacer la transición de hijo único a hermano mayor un poco más sencillo.

  • Darle tiempo a solas: lo más importante es hacerle sentir al mayor que no ha sido desplazado, sino que ahora su familia ha aumentado. Dedicarle tiempo a solas reitera la idea de que su mundo sigue siendo como quiere, y poco a poco hay que enseñarle que compartir a mamá y papá es algo que tiene que hacer.
  • Involúcralo: un recién nacido no es tan delicado como parece, en realidad, son muy resistentes, por eso hay que confiar en que pueden relacionarse con sus hermanos mayores. Dejar que el mayor cargue a la bebé le hace sentir la confianza que tenemos en él, que sabemos que puede cuidar a su hermanita y en verdad, sé que la puede cuidar, pues en realidad, eso es lo que quiero enseñarle. Claro que no lo dejo desatendido, siempre la carga mientras los vigilo, pero para él es un gran momento donde puede besarla y acariciarla.
  • Él también ayuda: soy muy afortunado por tener un hijo muy acomedido, siempre quiere ayudar en las labores de casa, y cuando se trata de su hermana, también quiere hacerlo. Él me ayuda trayendo los pañales, tirando la basura y otras pequeñas actividades que son sencillas para él y que lo hacen sentir que hace mucho.
  • Valida sus sentimientos: habrá ocasiones en que no se porte ejemplarmente, lo importante es entender por qué lo está haciendo. Se dice que detrás del enojo habita una tristeza, por lo que es importante averiguarlo cuanto antes, para así poder actuar y ayudarlo a sacar ese sentimiento negativo. Preguntarle qué es lo que siente y aceptar su respuesta sin juzgar, es el primer paso.
  • No reprimir el enojo: estamos mal acostumbrados a que lo malo no se muestre, pero eso es malo, lo mejor es aprender a sacar el enojo y la tristeza de una forma que no haga daño a nadie, por eso, cuando él se enoja, le ofrezco una almohada o un peluche al que pueda hacerle lo que quiera, así me aseguro que ni él ni su hermana se lastimarán.

hermana mayor peinando al recién nacido

Definitivamente ser padre de dos no es sencillo, pero me llena de ilusión imaginar que se van a convertir en cómplices y que se cuidarán uno al otro, y así sabré que  habremos hecho bien la bienvenida de la bebé.