En ocasiones pasadas hemos escrito sobre la importancia de que los niños se involucren con otros seres vivos, pues de esta forma se crea un enlace que favorece la empatía y al mismo tiempo, la responsabilidad por comprender que los demás también necesitan de su ayuda para mantenerse sanos y felices.
Familia feliz con mascota, perro labrador
Recuerdo que la primer mascota que tuve en casa llegó cuando yo tenía 10 años, era una hermosa perrita salchicha de color café llamada Yetzy que me regaló mi papá. Durante un par de años antes había insistido, junto con mi hermano mayor, para que mi mamá nos permitiera tener un perro, pues aunque ya habíamos tenido otras mascotas, yo anhelaba un perro. La respuesta siempre era “no” porque pensaba que no íbamos a ser lo suficientemente responsables para cuidarla como se debe. Por supuesto que sabíamos que era una gran responsabilidad y estábamos dispuestos a hacerlo.

Cuando llegó fui el más feliz del mundo. No voy a mentir, mi mamá tenía razón, en muchas ocasiones me llamó la atención por no darle los cuidados necesarios, pero era sólo un niño y la supervisión es parte indispensable para que se hagan bien las cosas. Sin embargo, la mayoría de las veces el cuidado correcto era realizado a tiempo: siempre tenía comida y agua, salía a pasear 2 y hasta 3 veces al día, tenía todas sus vacunas y cuando fue necesario la llevábamos al veterinario. No fue sencillo, pero tampoco fue complicado, aprendí con el tiempo a hacerme cargo de ella y de sus necesidades.
Por ello, sé que las mascotas son ideales para dar responsabilidades poco a poco a los peques para que con el tiempo se vuelvan amigos inseparables, tal como sucedió con mi perrita.

mamá e hijo cargando y jugando con gato amarillo
¿Qué otros beneficios traen las mascotas?

Además de ayudar a desarrollar la responsabilidad y la empatía, las mascotas son excelentes compañeros que ayudarán a desarrollar la inteligencia emocional de tus hijos. El estar atento a las necesidades de otro ser vivo, comprender a otro sin palabras, así como jugar y compartir buenos y malos momentos hacen que los peques sean más sensibles con los demás. Incluso las malas experiencias como cosas rotas, limpiar una y otra vez el mismo espacio y otros momentos desagradables, ayudan a formar el carácter de tu peque, por eso es importante que haya una mascota en casa.