Normalmente cuando pensamos en una madre, pensamos en la propia. Muchos se alegran y se ponen sentimentales, otros quizá no tanto, pero sin dudar, las madres son la debilidad de la mayoría.

Pero el día de hoy no quiero escribir sobre mi madre, sino sobre mi esposa. ¿Cómo he vivido su maternidad?

Retrato de pareja sonriendo en jardín.

Sin dudar, el momento en que se convirtió en madre fue uno de los más bellos en nuestras vidas. A partir de entonces, nuestras existencias trascendieron y de un momento a otro, nos hicimos más importantes, pues de nosotros depende la vida de una nueva persona.

La maternidad ha sido divertida, estresante, amorosa, desafiante y principalmente un motivo para crecer. Como pocas cosas en la vida, la maternidad te lleva a cambiar quien eres y es justamente esa característica que la hace especial y única.

Con el nacimiento de cada hijo, mi esposa ha cambiado, ha evolucionado. Dejar atrás viejos prejuicios no es sencillo, pero es necesario para dar una mejor crianza. Mantener la tolerancia y paciencia a veces es un reto que la lleva a descubrirse, a encontrar un espacio que creía no existía.

Cada año que pasa, es mejor madre, porque ha dedicado incontables horas para conocer a sus hijos, para entender la forma en que piensan y se expresan.

Familia feliz sentados en la escalera

Aunque no ha sido sencillo, no ha sido agobiante, pues el día a día está lleno de risas y juegos. Tener a dos criaturitas le ocupan mucho de su tiempo, pero siempre encuentra la manera de poder seguir haciendo las cosas que a ella le apasionan.

Aún no descubre la fórmula mágica de la crianza perfecta, pero se divierte en el intento. Quizá nunca lo haga, pero con seguridad, cuando recuerde el camino que recorrió para hacerlo, se dará cuenta que valió la pena cada instante.

Para ustedes, ¿qué significa la maternidad?