En varias ocasiones he comentado con familia y amistades sobre el embarazo de 18 meses, y la mayoría se queda con cara de extrañeza, probablemente, como la que tienes en este momento. Esta concepción tan prolongada del desarrollo humano no es una teoría muy difundida, pero si la analizamos detenidamente nos daremos cuenta que tiene mucho sentido.
De acuerdo con Nils Bergman, en su sitio de internet habla sobre el método “madre canguro”, el cual está pensado para niños prematuros, pero que funciona perfectamente para todos los peques. Bergman indica que el humano nace en un estado de desarrollo prematuro o incompleto para permitir el nacimiento, ya que si el cuerpo del bebé completara su desarrollo sería incapaz parir de forma natural.

Papá cargando a su bebé

Esto implica que el cerebro del peque se encuentra en un estado de inmadurez, por lo que requiere de muchos cuidados antes de estar listo para dar sus primeros pasos hacia la independencia.
Pero lejos de ser algo negativo, esta misma característica nos ha convertido en la especie dominante, pues de esta forma el cerebro pudo crecer lo suficiente para tener las estructuras que son vitales para el desarrollo de nuestra inteligencia. Lo que nos toca ahora como padres, es brindar los cuidados necesarios para que los bebés alcancen su máximo potencial.
Durante estos 9 meses de desarrollo exterior, es una excelente oportunidad como padre para involucrarse y compartir la experiencia del embarazo. En los primeros meses de mi primer hijo sólo lo cargue en brazos, y pude crear un lazo muy especial con él, sin embargo, ahora con mi hija, conseguí un rebozo para colocarla en mi pecho y a pesar de apenas tener un mes de edad, me doy cuenta de los beneficios que este método conlleva.
En primera, poder sentirla tan cerca de mí me emociona y alegra mucho, pues es un momento que no se comparte con nadie más, es sólo entra ella y yo. Esta privacidad es motivo de la confianza y tranquilidad de ella, pues aunque esté llorando se tranquiliza casi de inmediato, prueba de que es una técnica que funciona.
mamá e hija

De acuerdo con varios estudios realizados, aquellos bebés que son cargados en rebozo suelen ser más despiertos e independientes que aquellos que son cargados en carreolas y sillas, pues el contacto con el cuerpo permite que su organismo se acostumbre y regule al exterior, favoreciendo el ritmo cardiaco, su equilibrio, una temperatura adecuada constante, así como una correcta postura de espalda, favorece la displasia de la cadera y un adecuado desarrollo emocional, pues aquellos bebés que están en contacto con otras personas aprenden a crear y mantener vínculos emocionales con los demás.
Sin lugar a dudas, mantener a nuestros peques cerca de nosotros es una manera de hacer que su cuerpo alcance su máximo desarrollo y que nosotros estemos tranquilos al asegurarnos que no hay peligro cerca de ellos.