¿Se acuerdan la primera vez que vieron a su peque? ¿Qué fue lo que pensaron? ¿Cuál fue la emoción que sintieron?

El día de hoy estoy muy agradecido porque acabo de convertirme en padre por segunda vez, ahora, de una hermosa niña. No es que quiera comparar el nacimiento de mi hijo con el de mi hija, pero es algo inevitable, los recuerdos llegan y me emociono mucho por tener tantos recuerdos tan bellos mientras veo a mi pequeña en mis brazos.

 

Pero lejos de todo lo que se dice en público, lo que sentí es algo muy diferente a “amor a primera vista”, sino un “sorprendido por primera vez”. En las siguientes líneas voy a explicar porque.

Para mí es difícil concebir la idea de un enamoramiento inmenso hacia una personita que no conozco -claro que estaba emocionado de convertirme en papá- mejor dicho, uno se enamora de la idea, de un bebé que no sabes cómo se ve, cómo huele ni cómo se escucha, sino que es producto de la imaginación.

Cuando la vi por primera vez, es conocerla, reconocerla como mi hija y presentarme ante ella como su padre, es el inicio de una relación, que por supuesto está cargada de muchas emociones y que por lo mismo es muy complicado nombrar una como la más grande.

No niego que habrá padres que ya están enamorados de sus peques desde antes de nacer, pero no creo que estén mal aquellos padres que necesiten un tiempo para enamorarse, pues al fin y al cabo, el amor es un proceso, y si no me creen ¿acaso se enamoraron locamente de su pareja desde el primer segundo que la vieron? (No hay que confundir atracción por enamoramiento).

En mi caso, había tantas emociones, tantas dudas que no sabía a qué hacerle caso. En el nacimiento de mi primer hijo, las dudas eran más grandes que cualquier cosa, no sabía cómo iba a cambiar mi vida, ahora, con mi pequeña, las dudas son menores, pero aún existe la incertidumbre, porque desde el día uno de embarazo se ha visto que son tan distintos que no cabe duda que nos enfrentaremos a nuevos eventos.

 

Un hijo es un regalo de la vida

Estos 3 años de ser padre me prepararon para que este día fuera más bonito, porque ahora que cargo en brazos a mi pequeña sé que vienen muchos momentos de felicidad, muchas noches sin dormir y muchas tardes de ternura. Sin dudar, es una emoción que solo un padre puede entender, porque es un vínculo único el que se crea con los hijos, y es un vínculo que vale todo el esfuerzo que demanda.