Hace bastante tiempo, escribimos sobre las inteligencias múltiples y cómo debemos entenderlas para aprovecharlas en la vida cotidiana (da clic aquí para leer). Sin embargo, aún sigue siendo un tema ignorado por muchos, desconocido por tantos más. Es por eso que hoy volvemos a tratar el tema, porque es muy importante dar a conocer la teoría de Howard Gardner para ayudar a un feliz y exitoso desarrollo (y vida) de nuestros peques.

niños rodeados de libros

Este tema me volvió a la mente a raíz de platicar con unos amigos sobre las actividades que van a realizar sus hijos durante el verano. El menor de ellos, de 12 años de edad lo inscribieron para un curso de computación, y a pesar de que ami me agrada la idea, al chico no le encanta la idea, pues él no es de estar encerrado frente a pantallas.

Aprendiendo a escuchar a tus hijos

Lo más alarmante de este caso es que los padres saben que su hijo no es afecto a las computadoras, porque en ocasiones pasadas (ya de hace algunos años) he escuchado comentarios relacionados a que el niño prefiere salir a jugar al patio, busca a sus amigos para divertirse o se queda jugando con sus juguetes, mientras que la tablet y los videojuegos, después de poco tiempo le aburren. Por otro lado, cuando ha venido a mi casa, le encanta ver todos los cuadros que tenemos colgados en la pared. Mi esposa es pintora y cuando nos visitan, siempre le hace muchas preguntas sobre cómo pintar, pues tiene tanta curiosidad para aprender a hacerlo.

A pesar de todas estas señales, los padres no hacen caso, prefieren llevarlo a un curso de computación porque es la tendencia, porque se piensa que los mejores trabajos del futuro son relacionados con la computación. Quizá piensen que al brindarle herramientas técnicas le están preparando mejor para el futuro.

Sin embargo, lo que no se dan cuenta es que están desperdiciando el verdadero talento de su hijo, un niño sensible, curioso y explorador que tiene otros intereses y los padres deberían ayudarlo a encontrar su pasión, no a dificultar el camino y hacerlo más largo.

Encontrar la pasión individual puede ser muy difícil, como quizá ya lo han padecido ustedes lectores, pero en cuanto se encuentra la pasión, o el elemento, tal como lo designa Ken Robinson, el mundo cambia para ser más sencillo, más placentero y con más posibilidades.

Cuando te encuentras haciendo tu pasión, o te conectas con tu elemento, el tiempo pasa deprisa, las dificultades se vuelven escalones para crecer, todo fluye. Ese es el verdadero propósito de la vida, encontrar tu elemento y vivirlo.

niñas pintando y divirtiéndose

Si como padres ayudamos a nuestros peques a encontrar pronto sus pasiones, estamos asegurando el éxito que tanto les deseamos, porque si algo hemos aprendido de todas las películas basadas en “hechos reales”, de casos de éxito, es que son personas que hacen lo que les apasiona, lo que verdaderamente quieren hacer.

Cuéntanos cómo descubriste tu “elemento”, queremos conocerlo.